¿Cómo hacemos Gestión Social?

En la proclama institucional de octubre de 2019, luego de un proceso de autoevaluación institucional, nos definíamos a partir de tres acciones:

CONSTRUIMOS…

• Una escuela contextualizada e hipervinculada con el entorno y con otras instituciones con las que trabaja en red (educativas, de salud, religiosas).

• Una escuela con una opción preferencial por los pobres y los jóvenes, atendiendo especialmente a los excluidos y los descartados.

• Una escuela que no pone condicionamientos ni prerrogativas, sino que “recibe la vida como viene”.

• Una escuela en la cual la escucha atenta, nos ayuda a acoger a los sujetos inesperados.

• Una escuela en la que la dialéctica de la presencia y la co-implicancia ayuda a sostener el análisis y la intervención en situaciones complejas.

• Una escuela con rasgos familiares con una preeminencia de los vínculos afectivos.

COMPARTIMOS…

• Nuestro lugar de adultos – muchas veces al desamparo- desde el cual nos preguntamos de qué modo intervenimos en el territorio. Somos conscientes que en ese desamparo es necesaria la construcción de miradas no estigmatizantes.

• “Lo innegociable” y es que los estudiantes estén en la escuela porque la vida de cada pibe es una historia sagrada.

• Lo comunitario como valor pedagógico enunciado en la celebración, el encuentro y la mística.

• Una propuesta religiosa a partir de la experiencia de encuentro con Cristo que tuvieron nuestros inspiradores: Pablo de Tarso, Giussani, Vannier

• Prácticas de cuidado en contraposición del “activismo”.

SOSTENEMOS…

• Que el cambio cultural del barrio a partir de la emancipación de los sujetos, de los estudiantes, surge del encuentro con una Presencia Presente.

• Que es necesario una adecuada lectura de la realidad para lograr un impacto profundo en las acciones. Para eso tenemos que trascender los límites de nuestro lenguaje y pensamiento. Por eso, hay que crecer en libertad y poder ir más allá de nuestros prejuicios y condicionamientos. Para eso necesitamos profundizar el sentido religioso.

• La necesidad de ser autocríticos. Dejar de autoengañarse diciendo lo políticamente correcto, para hablar y actuar como sujetos emancipados

• Que es imperioso educar desde y para la libertad.

• Una escuela en donde la formación docente tiene que ser permanente. Se busca continuamente crecer y no caer en la mediocridad intelectual, ni en la pobreza cultural y espiritual. En este sentido, queremos recuperar la utopía de la profesión docente.

• Que la permanencia de los pibes en la escuela no se logra sólo con estrategias pedagógicas, sino que gravita fundamentalmente en el acompañamiento cercano, en el sostenimiento día a día del estudiante, con la lucha “cuerpo a cuerpo” contra las seductoras propuestas de una vida sin sentido.

• Una construcción de un gobierno escolar desde la socialización del poder y la responsabilidad. Horizontalidad responsable y prácticas pedagógicas que no tienden a normalizar.

• El foco puesto en los estudiantes y no en el docente. No vemos la foto del problema del estudiante, sino que tratamos de ver y comprender la película de su vida.