Ideas fuerza que se desprenden del objeto de la Fundación

1. Educar integralmente en contextos vulnerados socialmente. No se trata sólo de ir a dar materias o transmitir conocimiento, sino de hacernos cargo del otro: recibir la vida como viene y acompañarla en su desarrollo en una lucha “cuerpo a cuerpo”. Por eso es tan importante generar vínculos de apego, vínculos de sana afectividad (de esa que realmente nos afecta). La educación integral supone de parte del educador no sólo poner la mente, sino también el espíritu y todo el cuerpo.

2. Educar desde la Presencia: la lucha “cuerpo a cuerpo” es hoy (presente) y en un lugar concreto (presencia). Recibir la vida como viene implica tener en cuenta la totalidad de la persona y sus necesidades hoy y aquí. Esto supone, no sólo lo material y cultural, sino también lo humano y espiritual. De ahí que se trata de hacer presente a Cristo, el hombre nuevo, a través de una obra educativa que posibilite una humanidad nueva.

3. Comunidad organizada para educar. Sabemos por propia experiencia y por la de muchos otros que la clave del crecimiento de cualquier proyecto social es la apropiación del mismo por parte de la comunidad. Porque es la comunidad organizada la que va saber dar respuestas a los complejos problemas que la atraviesan. La nota de nuestras instituciones es ser socio-comunitarias y por ende exceden la definición de cualquier ONG y/o escuela que simplemente hacen un trabajo de asistencia social en el barrio.

4. Educación de gestión social como herramienta emancipadora. Ni la sobre-intervención del Estado y las ONGs, ni el abandono de las comunidades vulneradas a la buena de Dios. La educación es la herramienta que hacer crecer a los pueblos y forjar así su propio destino. Los pueblos educados crecen en conciencia crítica, son libres y no se dejan manipular políticamente e ideológicamente.