El fin de semana largo del 18 al 21 de agosto, cuatro egresados de distintas promociones de la escuela Pablo de Tarso decidieron visitar al padre Germán Brusa que actualmente reside en la ciudad de San Francisco, Córdoba.
Es importante destacar que esta actividad marca el inicio de una experiencia nueva en Pablo de Tarso donde los egresados son los protagonistas. Dando valor a uno de los recursos pedagógicos más preciados de la institución, como son las salidas educativas, los egresados han mostrado un alto nivel de autonomía y responsabilidad.
A continuación compartimos la narrativa de los egresados: Mariángeles Giménez (2019), Martín Barzola (2021), Franco Sabadía (2022), Elián Taborda (2022); y del padre Germán Brusa.
La chispa que encendió el fuego
Esta iniciativa surgió luego de una de las reuniones de los días jueves que tenemos un grupo de egresados de la escuela Pablo de Tarso. Hacía rato que queríamos hacer esta visita pero faltaba determinación. Así que luego de la reunión miramos el calendario y vimos un fin de semana largo en agosto. El mismo jueves 3 de agosto Marian armó el grupo de whatsapp: “Viaje a San Francisco”, en el que incluimos al padre Germán. La primer respuesta del padre Germán fue: “Excelente.!”
Luego de saber que el padre Germán podía recibirnos durante el finde largo del 18 al 21 de agosto averiguamos costos y horarios de colectivos, y ni bien cobramos la beca fuimos a sacar los pasajes. La mayoría de nosotros estamos estudiando en la facultad, así que además de las becas tenemos el beneficio de un 20% de descuento en los pasajes de colectivo. Así nos encaminamos a San Francisco.
Claro está que, algunas cosas las teníamos más planificadas que otras, y en buena medida nos confiamos a lo que el padre Germán sugiriera. Por eso, lo que quizás en un principio pretendía ser una simple visita se transformó rápidamente, en manos de Germán, en una salida educativa al estilo de la escuela. Nos estaba esperando con una planificación que constaba de objetivos implícitos, actividades programadas e instancia de evaluación final.

Un itinerario exhaustivo
Llegados el viernes a media mañana lo primero que hicimos fue procurarnos los víveres para la supervivencia de esos días. Fue muy oportuno empezar el recorrido por el supermercado El Busca que está cerca de la parroquia del padre Germán. Ahí encontramos a buen precio el combo de fernet Branca y Coca Cola.
Siguiendo el recorrido pasamos por la panadería Ferwal en la que nos dijeron: “chicos elijan lo que quieran, sin costo”. A esa altura estábamos todavía un poco tímidos y nos costaba decidir.
Es importante reconocer que pudimos darnos algunos gustitos gracias a que varias personas y familias de la comunidad de la parroquia nos proveyeron de muchas cosas para el desayuno, almuerzo, merienda y cena.
Ese viernes a la noche participamos de los festejos de los 60 años de la parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. Primero la misa (que quedamos afuera del templo porque llegamos un poco tarde y estaba lleno de gente) y luego estuvimos hasta la media noche en la peña (cuando nos agarró un poco de hambre y nos fuimos a cocinar unos ravioles con salsa).
El sábado a la mañana, luego de pasar a buscar el desayuno a Ferwal (ya no tan tímidos), nos fuimos a San Martín de las Escobas, el pueblo natal del padre Germán. En ese lugar compartimos la mañana y el almuerzo con su familia y a la tarde salimos a conocer la plaza (enorme) y la Iglesia (antigua pero muy cuidada). Y luego fuimos a recorrer el pueblo en bicicleta.
A la tarde volvimos a San Francisco porque el padre tenía misa en una capilla. Ahí aprovechamos para caminar y conocer el barrio donde está la parroquia.
A la noche salimos a caminar por el centro de la ciudad y luego de comer unas pizzas y empanadas (gentileza de una familia parroquial) nos pusimos a ver una peli.
El domingo a la mañana participamos de la misa de 11hs. con la comunidad y luego nos fuimos almorzar a la casa de dos familias de la misma.
A la tarde aprovechamos nuevamente para salir a caminar y a la noche luego que el padre Germán terminara la misa salimos nuevamente a recorrer otra parte de la ciudad.
El lunes a la mañana agarramos el equipo de mate y algunos paquetes de galletitas y nos fuimos a Josefina (un pequeño pueblo de Santa Fe a pocos kilómetros de San Francisco). Conocimos la Iglesia y la casa parroquial y caminamos por la plaza y una larga avenida que termina en una ruta hacia otro pueblo. En ese lugar, muy tranquilo, aprovechamos para hacer la evaluación de todo lo vivido en esos días. Fue un día de mucho viento norte, pero aun así era agradable estar al aire libre.
Al mediodía volvimos a la parroquia Perpetuo Socorro, cocinamos algo, dormimos una siesta, ordenamos un poco la casa parroquial y a la tarde partimos hacia la terminal para tomar el cole que nos llevaría nuevamente a Paraná (previa visita al supermercado El Busca).
Evaluación con mucho viento
De la evaluación que hicimos en Josefina, con más viento del Espíritu Santo que el natural (esto dice el padre Germán), surgió la idea de seguir profundizando este tipo de encuentros interculturales.
Primero le preguntamos al padre Germán cosas que tienen que ver con su persona y con la escuela Pablo de Tarso.
Él señala que desde el inicio la experiencia de la fundación y de la escuela ha sido un desafío para todos. Las crisis son algo habitual en estas instituciones y gracias a ellas se creció tanto en tan poco tiempo. Muchas personas se han ido a raíz de estas crisis y muchas se han fortalecido. El padre nos dijo que no es fácil tomar decisiones institucionales que directa o indirectamente afecta a personas concretas. A esto se suma la dificultad de que muchos toman como algo personal las decisiones que en realidad son de política institucional.
También le preguntamos si se sentía cómodo a donde estaba ahora. Él nos respondió indirectamente diciendo que él no está en un lugar u otro porque se sienta cómodo, sino porque ahí encuentra una misión desafiante. Y que en Anacleto Medina sigue teniendo su familia.
Luego el padre Germán nos preguntó básicamente sobre qué cosas habíamos visto en esos días que nos llamaron la atención.
-. Nos llamó la atención que vas por la calle y todo el mundo te saluda verbalmente aún sin conocerte. La gente es muy educada, en la calle en los negocios, en la parroquia, etc.
-. Hemos visto un montón de bicicletas y motos en la vereda y sin candado (especialmente en San Martín de las Escobas).
-. También hemos visto mucha gente que va en moto sin casco. Además llega a ver hasta cinco personas arriba de una moto. También llama la atención que haya una marca preponderante en las motos.
-. En el centro de la ciudad muchos comercios ponen el precio de sus productos en dólares. Teníamos que sacar cálculos para saber cuánto salía en pesos y aun así nos quedaba la duda de que ese fuera el precio porque no sabíamos si era dólar oficial, blue, etc.
-. Vimos muchos negocios de electrodomésticos y de electrónica con muy buenos precios.
-. La ciudad tiene pocas expresiones y propuestas artísticas. Hay algunos murales pero no mucho arte callejero. El centro es muy prolijo, ordenado y formal, no hay nada disruptivo.
En esta misma línea llama la atención que siendo fin de semana largo la única propuesta fuerte sea una competencia de Rally.
-. También llama la atención qué los padres den permiso para ir a un boliche bailable a sus hijos adolescentes en edad de secundaria.
-. Las misas son muy concurridas y muy formales.
De todo esto vimos que la mayoría de los valores son similares a los que se viven en Anacleto Medina: el trabajo, la educación, la familia, la amistad, lo religioso, etc., sólo que se asumen y ordenan de un modo distinto.
A la pregunta del padre Germán: ¿Qué les parece? ¿Será más fácil que un joven de Anacleto Medina se adapte a San Francisco o que un joven de San Francisco se adapte a Anacleto Medina?
La respuesta es: un joven de Anacleto Medina se va a adaptar más fácilmente a San Francisco porque esta ciudad es mucho más ordenada. De hecho, en varios momentos en que estuvimos solos recorriendo la ciudad reflexionábamos sobre esto y decíamos: “está bueno vivir en San Francisco.”
Agradecimientos
Ante todo queremos agradecer a todas las personas y familias que nos han recibido y nos han hecho sentir muy bien, tanto en San Francisco como en San Martin de las Escobas. También agradecer a quienes nos asistieron con lo necesario para nuestra estadía (colchones, alimentos y un lugar para estar al reparo en Josefina).

Conclusión: un nuevo inicio
Obviamente, luego de esta experiencia, la pregunta que surge es: ¿cómo seguir?
Cada uno tiene que seguir con su misión: los egresados con sus estudios y trabajos, y el padre Germán lo mismo. Pero ahora con otro compromiso en lo personal, social e institucional. De esta experiencia se tienen que seguir generando vínculos de amistad, acciones solidarias y proyectos de emancipación para jóvenes que luchan por un mundo mejor.




