Hace pocos días han asumido nuevos directivos en las escuelas Pablo de Tarso y Enrique Angelelli. Ivana Bresso y Alejandra Rocamora como rectora y secretaria respectivamente de la escuela Pablo de Tarso y Maximiliano Martínez como representante legal de la escuela Enrique Angelelli. Es parte fundamental y orgánica de la praxis institucional que tras un periodo regular que puede variar de 2 a 4 años se renueve la conducción tanto de la Fundación Presencia Presente como de sus escuelas. Esto responde a la aplicación de un principio clave de cualquier gestión democrática que es la PARTICIPACIÓN.

Fernando Sassetti, Roque Álvarez, Noelia Ahumada y Maximiliano Martínez (flamante representante legal de la escuela Enrique Angelelli).
La participación democrática en las escuelas de gestión social (EGS) se entiende como un ejercicio colectivo de corresponsabilidad, donde el poder y la toma de decisiones se socializan entre todos los actores de la comunidad educativa contextualizada: docentes, directivos, familias, estudiantes, feligreses y vecinos. En las EGS es sumamente importante el contexto, de modo que se prioriza la opinión y el aporte de quienes viven y trabajan en el barrio.

A continuación, desde el Consejo de Administración de la Fundación Presencia Presente y desde la conducción de las escuelas Pablo de Tarso y Enrique Angelelli, se ofrece un breve desarrollo que fundamenta esta praxis colectiva, que a veces choca con otros usos institucionales marcados por el centralismo, el carrerismo y/o el liderazgo personalista. Para ellos se ha consultado la siguiente bibliografía:
- Fundación Presencia Presente, «Propuesta para tener en cuenta en una normativa de Escuela de Gestión Social», Paraná, Entre Ríos, 2021.
- Liliana Chávez y Roberto Schimkus, Haciendo escuela desde la gestión social – Una sistematización de la experiencia de las Escuelas de Gestión Social del área metropolitana de Buenos Aires, Investigación, ed. Flavia Terigi (Los Polvorines, 2017).
- Gustavo Gennuso, «Escuelas de gestión social: hacia una democracia participativa», M. Feldfeber,(Comp.) Dossier: Escuelas de Gestión Social, http://www. politicaeduc-uba. com. ar/wpcontent/Documentos/Materiales/Documentos/Dossier_-_Escuelas_de_Gestion_Social. pdf, 2004, 18-19.
- Catecismo de la Iglesia Católica (Catic), with José Manuel Estepa LLaurens et al. (Oficina del Libro Conferencia Episcopal Argentina, 1997).
La Participación: un principio clave en la sociedad
El principio de participación implica que todos los miembros de la sociedad tienen el derecho y la responsabilidad de participar activamente en la vida económica, política y cultural. Este principio se basa en la dignidad de la persona humana y en el reconocimiento de que cada individuo tiene algo que aportar al bien común.
En el Catecismo, se menciona que «la vida social se organiza en torno a la familia ya las instituciones que la rodean» (Catic. 2207). Además, se afirma que «la autoridad política debe estar al servicio de la comunidad» (Catic. 1892), lo que implica que la participación de los ciudadanos es esencial para el ejercicio del poder en beneficio de todos.
Ideas fundamentales en torno a esta concepción
Horizontalidad y ruptura de jerarquías
Se busca romper con la estructura piramidal estable tradicional de las escuelas. Las relaciones entre los actores se caracterizan por ser más dinámicas, dialógicas, simétricas y horizontales, reconociendo que el trabajo es entre pares y que los saberes de todos deben ser aprovechados para construir conocimientos colectivos. Pero esta relación de horizontalidad depende no sólo de las condiciones humanas de quienes conducen, sino también y fundamentalmente de prácticas institucionalizadas que democraticen el poder. Por ejemplo, en Pablo de Tarso, todo docente sabe que, en algún momento, tendrá la oportunidad conducir la institución por algún tiempo. Y que esta probabilidad no tiene que ver con la conquista de poder y privilegios (carrerismo), sino con la posibilidad y el deseo de dar un servicio mayor y un nuevo aporte a la comunidad.

Gestión colegiada y autogestión
Estas escuelas suelen definirse como instituciones «sin dueño» o «sin patrón», donde la gestión recae en los propios trabajadores y, en muchos casos, también en las familias. Las decisiones sustantivas —como el manejo de recursos, la organización de proyectos e incluso el nombramiento de personal directivo y docente— se toman en equipos de gestión colegiada o asambleas de socios, donde rige el principio de «un trabajador, un voto». Por ejemplo, en la Fundación Presencia Presente, se tolera la figura del representante legal porque lo impone la normativa de la dirección de gestión privada del CGE, pero en la práctica institucional las decisiones son consensadas dentro de un equipo de conducción amplio y representativo de las dos escuelas.
Participación con voz y voto de la comunidad
La participación no es meramente consultiva o de colaboración en tareas manuales; se busca una implicación sustantiva donde la comunidad educativa tenga capacidad real de incidir en el proyecto político-pedagógico y en la gestión económica. Esto implica que las familias y estudiantes dejan de ser sujetos pasivos para convertirse en protagonistas del proceso educativo. Esto se ha ido logrando, por ejemplo, con la incorporación de docentes y vecinos en el consejo de administración de la Fundación.
El protagonismo estudiantil
Se reconoce a los estudiantes como sujetos de derecho y seres políticos con capacidad de reflexión propia. La participación democrática se materializa en la formación de Centros de Estudiantes, cuerpos de delegados y la creación de cooperativas escolares, donde los jóvenes aprenden a autogestionarse, tomar decisiones colectivas y resolver conflictos de manera autónoma.

Selección participativa del personal
Una de las mayores expresiones de esta democracia es la autonomía para seleccionar a los trabajadores basándose en criterios institucionales propios. Los procesos de selección suelen ser colectivos, involucrando entrevistas donde participan diversos miembros de la escuela para asegurar que el perfil del docente esté en sintonía con el proyecto comunitario.
Esta forma de gestionar es difícil de comprender y aceptar tanto en la gestión estatal como en la privada. Por ejemplo, en ninguna de estas formas de gestión (estatal o privada) se tiene en cuenta las necesidades del contexto a la hora de elegir un docente para la escuela. En la gestión estatal los docentes ingresan por puntaje (haciendo carrera), en la gestión privada quien decide contratar a un docente es el apoderado legal (que hace las veces de gerente general de la escuela). En Pablo de Tarso y Enrique Angelelli se hace convocatoria abierta y se evalúan cuidadosamente los perfiles docentes en un equipo formado por docentes, directivos de ambas escuelas y miembros del consejo de administración de la Fundación (integrada por gente del mismo barrio).
Aprendizaje continuo de la democracia
La participación democrática se entiende como una práctica que se ejerce y se aprende cotidianamente. No se considera un estado dado, sino un proceso lento y continuo de aprendizaje para toda la comunidad, que requiere deconstruir lógicas verticalistas e individualistas instaladas por el sistema educativo tradicional.
A modo de conclusión se puede decir que, la democracia en estas escuelas es una apuesta política por gestionar «lo público» desde la comunidad organizada, buscando que la escuela sea un espacio real de construcción de ciudadanía activa y transformación social.
Texto redactado desde la conducción.




