La Fundación Presencia Presente y la comunidad educativa de la Escuela de Oficios Enrique Angelelli se reunieron el 4 de agosto para honrar su memoria y reflexionar sobre su vida ejemplar.
El 4 de agosto, a partir de las 18 horas, nos reunimos los miembros de la Fundación y de la Comunidad Educativa de la Escuela de Oficios Enrique Angelelli, de ella participaron estudiantes, profesores, directivos, ordenanzas, miembros de la Comunidad de la Capilla San Martín de Porres y de la Fundación.
Compartimos videos elaborados por los estudiantes del Curso de Computación referidos a la vida del Beato y la Prof. Noelia Ahumada, Directora de la Escuela, hizo una semblanza de su vida, su entrega y su muerte provocada por su dedicación al pueblo y al Evangelio.
A su vez, Florencia Balestrino, Presidenta de la Fundación Presencia Presente, reflexionó sobre la relevancia del encuentro: “Un día como hoy, 4 de agosto, del año 1976, moría asesinado Monseñor Angelelli, y si bien invocamos esta fecha como comunidad educativa, hoy es un día en el que no podemos dejar de reunirnos para honrar su memoria. Pero no solo para hablar de Angelelli en el pasado, sino para hablar de su legado en este presente que hoy nos toca transitar. Hoy tenemos la bendición de compartir esta experiencia religiosa, educativa y comunitaria. Y sobre ésto quiero detenerme, para tomarnos unos minutos y saber que todos tenemos la exacta dimensión de la magnitud de este momento.
Tenemos que ser conscientes que estamos viviendo esta primera celebración que es un momento que quedará para siempre en los anales de la historia de esta Escuela. Quiero tener la certeza de que todos dimensionamos la real importancia de este encuentro que hoy está sucediendo.
Así que vamos a poner en conexión el nombre de nuestra Escuela con su vida, su obra y con la corta vida y trayectoria de esta humilde experiencia en un barrio de Paraná. Cómo vamos a trazar líneas imaginarias que nos van a conectar la vida de aquel gran hombre, con la corporeidad que hoy asume poniéndole nombre a nuestra Escuela.
Y qué importante es cuando el nombre de un lugar no solo nos enorgullece y emociona, sino que, además, encontramos la serie de vasos comunicantes que nos ligan a nuestro querido Obispo Angelelli.
Como saben, represento a la Fundación Presencia Presente, que es la institución de la cual depende esta Escuela. Esta Fundación se creó para posibilitar el surgimiento de una Escuela Secundaria en el barrio. y por qué fue necesario tener esta Fundación? Porque la Ley de Educación Nacional del año 2006, reconoce tres tipos de instituciones educativas: públicas, privadas y de gestión social y cooperativas. ¿Y qué significa pertenecer a esta categoría de Escuela, como son la Pablo de Tarso y la Enrique Angelelli? Son proyectos alternativos pensados para alcanzar a todos los que no podrían acceder de otro modo. Son proyectos comunitarios, pensados desde un ideario que incluye, abraza y acompaña. Son proyectos educativos que ponen al estudiante en el centro de la Escuela y son proyecto que promueven la oportunidad de construir un futuro a través de la educación.

Hoy, cuando el futuro parece vacío, sin rumbo, plagado de incertezas y en el medio de una crisis que parece interminable… Nosotros seguimos pensando que la educación es lo que nos salva.
Y por eso se creó la Fundación, porque lo que inicialmente fue la Pablo de Tarso, después fue pensar en la Escuela Martín de Porres para Jóvenes y Adultos (presentado al CGE) y después la posibilidad de dar a luz y maternar este maravilloso proyecto de esta Escuela de Oficios.
Y quiero transmitirles lo importante que es el día de hoy. Hoy no es una efeméride más en la que recordamos la figura de cualquier prócer. Hoy recordamos que hace un año y dos meses logramos la apertura de esta Escuela producto de una gran epopeya de lucha, en la que ustedes fueron los pioneros que nos acompañaron para que fuera una realidad.
Por eso la Escuela depende de una Fundación, cuyo valor más sagrado es la construcción de un sentido de vida a través de la fe y la educación y por eso es una escuela de Gestión Social. porque es un proyecto que salió de nuestros puños, porque salimos a pelear por él, porque hay una comunidad que nos acompaña y porque nuestra prioridad son siempre siempre los más humildes.
Y después de este sentido fundacional y vocacional de nuestra Fundación, no se nos ocurre un nombre más perfecto para nuestra Escuela que no sea el del mártir Enrique Angelelli. Alguien que fue asesinado hace 47 años porque quiso cambiar el destino de las personas.
Angelelli fue partícipe del Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII en los años 1962 y 63 que promovió una profunda renovación en la Iglesia Católica.
Cuando volvió el joven Enrique a la ciudad de Córdoba, de donde era Obispo Auxiliar, no lo dejaron llevar adelante las experiencias que el propio Concilio había promovido.
Es enviado a fines de la década del 60 como obispo de La Rioja, donde él mismo dijo que no había ni agua, “todo por hacer”.
Monseñor Angelelli promovió la apertura de la Iglesia hacia los pobres, los desposeídos, los humildes… Una Iglesia abierta a todos…
Y cuando el golpe de estado con la Dictadura, esas ideas se consideraron peligrosas. Pensar y trabajar por los pobres era ser una persona peligrosa y por eso lo mataron.
Enrique Angelelli se enfrentó en su propia época a los poderosos, sabía que corría riesgos, pero sabía que tenía un pueblo que lo respaldaba y seguía.
Hoy tenemos el honor de que nuestra Escuela lleve su nombre. El mejor de todos los posibles para honrar nuestra visión y nuestro objetivo como institución dedicada a la educación. Así que todos los días, cuando lleguemos a cumplir la parte de la tarea que nos toca, sintámonos felices, orgullosos y profundamente honrados de este legado magistral”.





