En un breve encuentro en el patio de la Escuela Secundaria de Gestión Social “Pablo de Tarso”, cumpliendo los protocolos correspondientes, los egresados 2020 recibieron sus diplomas e intercambiaron obsequios con sus docentes.
En ese marco, el rector de la escuela, German Brusa, expresó unas palabras a los estudiantes, haciendo memoria de todo lo vivido este año, con las dificultades y los espacios de crecimiento que experimentó tanto la comunidad educativa como la Fundación Presencia Presente.
A continuación, las palabras del rector:
El valor político de una experiencia
Por ser un año tan atípico, donde se podría decir que no pasó nada, la realidad nos muestra todo lo contrario. Pasaron muchas cosas en muchos lugares. El tema está en saber verlas.
Hace poco, leyendo un artículo sobre una jornada que Julián Carrón tuvo con jóvenes Universitarios, me hizo reflexionar sobre el supremo valor de la Comunidad. En ese texto, Carrón cuenta la experiencia de una chica que era particularmente indiferente y apática a las elecciones estudiantiles en la Universidad, pero que luego de sumarse a la experiencia de Escuela de Comunidad sintió el deseo de acompañar a sus amigos en las elecciones. De modo que al año siguiente se encontraba repartiendo folletos con el Manifiesto de su agrupación.
La pregunta es: ¿Qué motivó ese cambio?
Dice Carrón: “No es que no sucedan hechos –¡vaya si suceden!–, el problema es qué tipo de educación hace falta para que estos hechos construyan la vida como a lo largo de un año han construido la vida de esta chica, de tal modo que, estando desganada y desconfiada, haya empezado a tener confianza.”
Me quedé con la pregunta… ¿Qué tipo de educación hace falta… para llevar del desgano a la confianza, de la nada al sentido de la realidad?
Desde luego, al hablar de educación Carrón está hablando de lo que se genera cuando uno participa y se involucra activamente con una comunidad. No hay educación fuera de la comunidad.
Y me preguntaba: Comunitariamente, ¿Cómo transitamos este año?
Sin duda, en este año se han generado muchas cosas en nuestra comunidad. Todos somos testigos de la consolidación de los distintos equipos:
– El equipo de la Fundación que creció en número y en generación de recursos y actividades propuestas.
– El equipo de conducción de la escuela cuya dinámica de trabajo ha puesto a la institución a la vanguardia de los acontecimientos, generando herramientas para responder a las circunstancias. Incluso a veces antes que las directivas del CGE.
– El equipo docente que se ha destacado por el trabajo en equipo, como así también por el mutuo acompañamiento y apoyo entre colegas, generando además una inédita experiencia de meta-escuela.
– El equipo de madres y padres que acompañan paliando la crítica situación de muchas familias a través del comedor y de la entrega de módulos alimenticios.
– Los equipos de estudiantes que asumieron de buena gana el trabajo propuesto a través de las cátedras compartidas y de los ciclos trienales.
A pesar de no vernos las caras todos los días, sin embargo hemos vivido un año superintenso en vínculos y trabajo en equipo. Hemos hecho muchas cosas… y lo fundamental es que hemos aprendido mucho. Todos: desde los estudiantes que tuvieron la oportunidad de conocer y dialogar con muchas personas que nos compartieron sus experiencias a través de videoconferencias; los profes que participaron de un seminario interno de pedagogías críticas y educación popular; las mamás y papás que colaborando encontraron un espacio para compartir experiencias; los integrantes de la Fundación que pensaron, propusieron y discutieron un montón de proyectos que se fueron concretando con mucha firmeza.
Ni hablar de los vínculos interinstitucionales con otras escuelas, jardines maternos, centro de salud, asociaciones civiles, Universidades, Clubes, organismos del Estado Provincia y Municipal, vecinalistas y referentes del barrio. La coronación de ese trabajo fue la presentación del proyecto: “La vamos remando”.
Todo este trabajo hacia adentro y hacia afuera ha posicionado a la Escuela Pablo de Tarso y a la Fundación Presencia Presente en un lugar de referencia cultural y política.
Pero esto no es casualidad, sino fruto del camino de una comunidad. Camino que se inicia con una certeza. Certeza que genera el encuentro con otro. Ante todo el Encuentro con mayúscula, el encuentro con Cristo que nosotros lo descubrimos particularmente en cada mirada con afecto. Seamos conscientes o no del Acontecimiento, lo cierto es que Él siempre sucede. Y lo que sucede es visible política, cultural y comunitariamente.
Hoy, diciembre de 2020 hemos vislumbrado, como nunca antes, el alcance cultural, político y comunitario que tiene una participación como la que vivimos en este lugar. Un lugar que vence lo más insidioso de nuestra cultura, es decir, la desconfianza.
Hemos hecho la experiencia de caminar mirando sólo hacia delante porque tenemos la certeza de que hay alguien que nos cuida las espaldas. Hemos hecho cosas grandes este año… ustedes han hecho algo grandioso, terminaron la escuela en tiempo de pandemia sin achicarse ni deprimirse, sino apostando a más… van a seguir estudiando. ¿Pensaron eso cuando empezaron hace 6 años en esta escuela?
Y esto que nos sucede no es un acontecimiento individual y privado, sino comunitario, social y cultural. Sepan que, con cada promoción, con cada egresado, vamos descubriendo el valor político de nuestra experiencia. El futuro de la humanidad está en ustedes – y tengo razones para afirmar esto sin exagerar – no sólo el futuro de Anacleto y Argentina, sino de la humanidad. Quizás no lo puedan ver ahora, pero si son fieles a su vocación lo verán, si son fieles a sus raíces lo verán. Para esto no deben olvidar a la Comunidad que los vio nacer…
Queridos chicos… llévense esta imagen, la imagen de una comunidad. Llévense el gran recuerdo de que aquí aprendieron a confiar en sí mismos y en otros que los ayudaron y los seguirán haciendo. Miren los rostros de felicidad de esta gente que los ha acompañado todo este tiempo. Son miradas que siempre los van a llenar de confianza, son rostros de amoroso cuidado, son ojos de viva luz inspiradora.
Seguramente con el correr de los años se olvidaran de muchas cosas de la escuela. Es natural que eso suceda, pero espero que aun olvidándose de todo puedan recordar siempre nuestras miradas presentes en la comunidad.




