Luego de compartir la Semana Santa y la celebración de la Pascua, en la que se encontraron los vecinos del barrio Anacleto Medina frente a la capilla San Martín de Porres, el grupo de profesores de la Escuela “Pablo de Tarso”, organizadores de la vigilia, compartieron un texto para dar cuenta de lo vivido en este encuentro.
No me retengas, porque tengo que ir al Padre. Estas fueron las palabras de Jesús Resucitado a María Magdalena, fuera del sepulcro. Esta experiencia de encuentro con el Resucitado, es esencialmente una experiencia liberadora (Homilía Padre German Brusa).
Esta experiencia fue la que inspiró a la comunidad del Barrio Anacleto Medina, junto a la Capilla San Martin de Porres y La Escuela “Pablo de Tarso” a vivir la Solemne Vigilia Pascual, la fiesta máxima del cristianismo.
La Celebración comenzó a las 20 horas, en el atrio de la Capilla, donde se realizó la Bendición del fuego. Este fuego nuevo representa la dignidad de la creación que el Señor rescata, y del que se encendió el Cirio Pascual. Luego de la procesión de entrada, el sacerdote entonó el pregón, canto poético que representa el triunfo definitivo de Cristo sobre el pecado y la muerte.
Luego se dio inicio a la Liturgia de la Palabra, la misma fue realizada por docentes y alumnos de la escuela. Las lecturas del Génesis, el Éxodo y Ezequiel con sus respectivos salmos dieron el paso sublime a la entonación del Gloria, “que comienza con las palabras de los ángeles en el nacimiento de Jesús en Belén y continúa con aclamaciones de alabanza y agradecimiento a Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Representa, en cierto modo, un abrirse de la tierra al cielo en respuesta al inclinarse del cielo sobre la tierra” (Papa Francisco), prosigue con la Epístola de Pablo a los Romanos acompañada con el Salmo 117 y cierra con la lectura del Evangelio de Marcos.

Tras esto, tuvo lugar la Liturgia Bautismal. El coro formado por personas de la comunidad y también con alumnos de la escuela, proclamó las letanías de los Santos, pidiendo su intercesión. Luego se renovaron las promesas bautismales. Para finalizar esta parte el sacerdote roció a toda la comunidad con el agua bendecida.
Finalizada la Liturgia Bautismal comenzó lo central de la Vigilia Pascual: La Liturgia Eucarística, que refiere a un acto de «acción de gracias». En esta noche pascual, la Iglesia celebra su acción de gracias al Padre por habernos dado a su Hijo muerto y resucitado. En esta noche se comprende más que nunca por qué los primeros cristianos llamaron Eucaristía a la Cena del Señor. Este es el momento en que nació la verdadera Eucaristía: ¡La Pascua!
Finalizando, luego del saludo a La Virgen María, el Padre Germán agradeció a todos los fieles que se hicieron presentes en la celebración y les deseó una muy Feliz Pascua de Resurrección.
Autor de la nota: Prof. Maximiliano Martínez.




