El inicio de un nuevo ciclo lectivo siempre es un momento de grandes emociones, que convoca al abrazo y a refundar los proyectos y anhelos de la comunidad educativa en su conjunto. Es un tiempo de reencuentro entre los estudiantes, de acogida para los recién llegados y de reunión entre las familias, los profes, directivos y el equipo de la Fundación. Es un ritual de retorno e iniciación en el que resignificamos el sentido de nuestra misión y en el que reafirmamos -una vez más- nuestro compromiso con la educación como herramienta fundamental para construir un futuro individual y comunitario mejor.
La Escuela Secundaria Pablo de Tarso y la Escuela de Capacitación Enrique Angelelli, son los pilares sobre los cuales la Fundación Presencia Presente se apoya para plasmar y concretar su ideario, proponiendo un horizonte y una meta de crecimiento a través de la educación, la gestión social y comunitaria y la actividad pastoral.
Desde estas premisas, el día lunes 27 de febrero se realizaron los actos para dar inicio a las actividades, en los que fue posible vivenciar la emoción y la alegría de poner en marcha un nuevo año de desafíos educativos. Desafíos que se sustentan en un proyecto institucional que privilegia el lugar del estudiante en el aprendizaje, que propone trabajar por proyectos entendidos como una estrategia de pensamiento y construcción de sentidos, que reconoce la necesidad de contextualizar la enseñanza en función de la realidad socio cultural de los estudiantes y que reconoce en la exclusión social y la marginalidad la causa principal de nuestra lucha. Un proyecto que prioriza los vínculos y que reconoce en el Otro a un hermano, lo que da lugar a un modo de trabajo en el que se tejen lazos de amor y respeto.
Para muchos jóvenes y adultos que pasan por nuestras aulas, ésta es la posibilidad de cambiar sus vidas y sus destinos, de pelear contra las adversidades que los condicionan y comprometen, pero gracias al modo en que éstas Escuelas enseñan, se promueve la curiosidad, el deseo de aprender, la adquisición de hábitos de escucha, participación colectiva y responsable, construcción de ciudadanía, y entonces, el cambio y la promoción humana se experimentan indefectiblemente.
En todos nuestros espacios se vivencia un clima de afecto que contiene, invita y convoca al trabajo colectivo, solidario y a la dicha por los logros de nuestros estudiantes, que siempre son celebrados en una fiesta. Somos una comunidad que comparte una trayectoria, un tiempo y un espacio en común que se construye y renueva con cada estudiante que llega a nuestras aulas.
Con la bendición del Padre Leandro Bonín en el acto de la Tarso al mediodía, y del Padre Miguel Céspedes en el de la Angelelli a la hora del atardecer, invocamos la protección del Señor para que nos acompañe en un nuevo año para transitar y trabajar en equipo. Para seguir encontrando a Cristo en cada hermano y para que la entrega en la que redoblamos nuestros esfuerzos día a día, se vea coronada por los logros de nuestros estudiantes, que es a quien nos debemos. Ellos son nuestro futuro y nuestra razón de ser como Fundación.




