«Este año nos sirvió para constatar -sin lugar a dudas – que este es un proyecto que nos trasciende y que posee una capacidad de resiliencia que sólo puede entenderse porque tenemos la certeza de que es un proyecto de Dios”.

Si pudiéramos sintetizar en un párrafo el balance 2022 de la Fundación Presencia Presente, diríamos que ha sido el año de mayor crecimiento en términos de concreción de proyectos educativos y comunitarios, producto del trabajo increíble y el compromiso de numerosas personas que se han sentido convocadas a sumarse y participar de esta experiencia, desde diferentes lugares y funciones, pero con el mismo deseo de conocer otro modo de hacer educación.
Grandes logros con muchos desafíos por delante
Este año, gracias a una lucha que fue una auténtica gesta comunitaria, la Fundación ha logrado el reconocimiento para el funcionamiento de una nueva Escuela de Gestión Social, la Escuela de Oficios Enrique Angelelli, que aun enfrentando obstáculos burocráticos inimaginados, éstos no fueron suficientes para detener la voluntad y el deseo de su apertura e inicio.
También, la puesta en funcionamiento de la Casa Ombú, que recibida en comodato por parte del Arzobispado, hoy brinda un espacio fundamental para que grupos del barrio y de la Capilla San Martín de Porres realicen actividades religiosas y comunitarias en ese lugar, ubicado en el corazón del barrio Anacleto Medina Sur.

En el mes de abril de este año, la Fundación presentó ante el Consejo de Educación un proyecto para crear la Escuela Secundaria para Jóvenes y Adultos Martín de Porres, el que ya ha sido evaluado pero lamentablemente no posee viabilidad por cuestiones presupuestarias.
Este proyecto tiene como objetivo atender la situación de una gran cantidad de jóvenes del barrio que han abandonado la escuela secundaria y a la que no pueden retornar por sobreedad. Ese proyecto, elaborado desde la concepción pedagógica de la Gestión Social, se funda en la impotencia de no poder dar respuesta a tantos jóvenes que en su momento pasaron por la Tarso, abandonaron y que nos piden volver. Y si a los casos de estos jóvenes, más allá de la Tarso y que refleja lo que pasa en la mayoría de las escuelas secundarias pobres de Paraná, si no se les facilitan las condiciones de acceso a la educación, se profundizan sus condiciones de vulnerabilidad frente a un futuro incierto, frente al que quedan expuestos y en condiciones de total indefensión.
Escuela de Oficios, otra forma de hacer comunidad
Otro hito en la historia de la Fundación, fue la inauguración este año de la Casa Angelelli, un gran salón con un terreno donado por las Hermanas Franciscanas de Gante, grandes pioneras en el trabajo comunitario en la zona, y en el que durante años realizaron un trabajo evangelizador que fue un pilar en el tejido de lazos sociales y solidarios en el barrio San Jorge, alcanzando a las barriadas de Gaucho Rivero, Santa Rita y Anacleto Medina.



Hoy estamos abocados al acondicionamiento edilicio del lugar, para que allí funcione la Escuela de Oficios, y además se desarrollen cursos breves de capacitación, con el fin de promover oportunidades para la sustentabilidad y promoción comunitaria, así como actividades culturales y recreativas para los jóvenes del barrio.
Nexo con diversas instituciones y el Estado
Además, desde la Fundación hemos articulado trabajo comunitario con las organizaciones sociales del barrio que participan de la Red Creer, articulamos con otras Instituciones como el Hogar de Cristo, suscribimos convenios con la UNER y la UCA para formalizar un trabajo conjunto que se lleva adelante desde hace muchos años con ambas Unidades Académicas.

Se ha logrado la aprobación de un proyecto de Extensión Universitaria a través de la Facultad de Ingeniería de la UNER, orientado a la creación de un Potrero Digital. Esta propuesta, se desarrolla en conjunto con Mina Labs, institución de Paraná que se dedica a la enseñanza de las tecnologías emergentes para niños y jóvenes.
Hemos presentado proyectos al Estado Provincial, que desde distintas áreas del gobierno nos permitieron construir una rampa para el acceso a la Escuela, acceder a una notebook para la Escuela Angelelli, comprar equipamiento para dotar de materiales para una ludoteca y así complementar las estrategias de formación a través del juego. A su vez, desde las propias Escuelas, se formularon proyectos que permitieron financiar talleres de alimentación saludable, la protección del medio ambiente y para fortalecer el proyecto de canotaje en el que venimos trabajando desde aquella iniciativa del Padre Germán surgida durante la pandemia, denominada “La vamos remando”.
De una donación a múltiples proyectos colectivos
Este fue un proyecto profundamente innovador y reconocido por la comunidad, que se inició con la idea de proyectar la promoción de este deporte para todo el barrio a partir de recibir la donación de diez canoas.
Además, se trató de un proyecto integral que incluyó actividades culturales (música, escultura con elementos reciclados de la basura que se acumula en la zona sur del barrio) y principalmente aquellas vinculadas a la preservación del medio ambiente, las que se siguen realizando en la orilla de la Laguna Escondida, -la que de hecho es un aula más de la Tarso.

Y justamente desde allí, se aprende y se elaboran proyectos, algunos presentados ante el Senado Juvenil para concientizar en el cuidado de los recursos naturales y promover que se tomen medidas de saneamiento de esa hermosa laguna (ciertamente Escondida para muchos paranaenses), y reclamar que los gobiernos adopten medidas urgentes para que no se siga contaminando con la impunidad en que esto sucede y frente a una indiferencia incomprensible por parte del Estado.
La lucha por educar desde la Gestión Social
A su vez, no descansamos en nuestra lucha para que el CGE implemente una normativa específica que reglamente el funcionamiento y supervisión de las Escuelas de Gestión Social (Categoría Institucional incorporada en el artículo 14 de la Ley de Educación Nacional N° 26.206, aprobada por el Congreso de la Nación el 14 de diciembre de 2006).

Debido a que la reglamentación para la regulación de este tipo de instituciones corresponde a las jurisdicciones provinciales, son muy pocas las que han avanzado en la sanción de estas normas, a pesar de estar respaldada su necesidad desde el Consejo Federal de Educación.
Por eso, desde la Fundación Presencia Presente hemos participado de reuniones en el CGE en las que hemos presentado un Proyecto para la reglamentación de Escuelas de Gestión Social de la Provincia de Entre Ríos, y que además ingresamos formalmente al Consejo y entregamos a su Presidente en mano, sin tener aún ninguna respuesta.
A 10 años de una inspiración
Ha sido un año intenso, en el que los miembros de la Fundación continuamos llevando adelante esta gran obra, que es garantizar la vigencia de un inmenso proyecto teológico, educativo y comunitario en el Barrio Anacleto Medina, del que ha sido mentor y fundador el Padre Germán Brusa, quien actualmente reside en la ciudad de San Francisco en la Provincia de Córdoba por razones de estudio.

Aquel proyecto, que surgió en el año 2013 como una inspiración para dar respuesta a una demanda educativa concreta de una comunidad concreta, luego de diez años ha superado con creces las expectativas más optimistas y esto se debe al compromiso del personal y profesores de las Escuelas, a los miembros de la Fundación y principalmente y por sobre todas las cosas, al acompañamiento de las familias y la comunidad del barrio, que reconoce en nuestra institución, un espacio desde el cual se siguen generando proyectos en forma permanente para promover la educación de los sectores más vulnerados de la sociedad.
Sobrevivimos gracias a la generosidad
A pesar de todo lo realizado, es inmensa la lista de proyectos inconclusos y los que nuestra imaginación puede alcanzar, y si bien las ganas de seguir trabajando es lo que nos sobra, las limitaciones económicas ya nos han marcado el techo.
Hoy la Fundación Presencia Presente, sólo recibe del estado provincial el salario del personal de las escuelas, mientras que toda la gestión y el mantenimiento edilicio se solventa con el apoyo económico de 25 adherentes que mensualmente nos donan un promedio de $500.- cada uno. Y eso se destina en forma íntegra al pago de la luz (que compartimos con la Capilla), internet, productos de limpieza, material didáctico, pago de servicios administrativos y todo lo que deberíamos pagar, pero sobrevivimos gracias a la generosidad de los profesionales que nos donan sus servicios para la liquidación de los sueldos de los docentes, y la atención de los aspectos contables y legales de la Fundación. También hemos recibido donaciones de personas que, consustanciadas con el proyecto de la Escuela Angelelli, nos donaron el mobiliario para su equipamiento apenas pueda comenzar a funcionar en su nueva sede.

Tenemos el sueño de alcanzar finalmente un mayor nivel de ingresos que sea estable y que nos permita no sólo sobrevivir, sino también seguir creciendo.
A todos los que quieran sumarse en la defensa y promoción de este proyecto teológico, educativo y comunitario, pueden hacerlo con sólo completar el formulario de nuestra web. Pero mientras tanto, seguiremos deseando -como tantas otras veces- que “el año que viene lleguemos a los cien socios”.
Este deseo es ínfimo al lado de todo lo que recibimos y lo que tenemos que agradecer. Ya la dicha de vivir esta experiencia y ser parte de este proyecto es indescriptible, es lo que nos conmueve, nos enamora y lo que nos moviliza en nuestra lucha cotidiana. Y además, porque tenemos la absoluta certeza, de que ésta es una obra de Dios, de lo contrario no hay modo posible de explicar esta Gracia que nos mantiene en pie.
Fundación Presencia Presente




