Mi nombre es Sasha Humhofe, tengo 22 años y soy egresada de la Escuela Secundaria Pablo de Tarso, promoción 2020. Comencé a cursar allí en el año 2017, ingresando a tercer año como una joven muy tímida, con dificultades para expresarme y encontrar mi lugar. Pero desde el primer día, tanto los directivos como los docentes y mis compañeros me brindaron contención, comprensión y un espacio donde pude crecer con confianza.
Uno de los recuerdos más valiosos que conservo de mi paso por la escuela son los viajes y salidas educativas: visitas a museos, facultades, ferias, e incluso campamentos. Si pudiera volver a vivir esos momentos, lo haría sin dudar.


Finalicé mis estudios en plena pandemia, con una ceremonia íntima pero muy significativa. A pesar de las incertidumbres de ese contexto, ya contaba con herramientas y referencias valiosas gracias a las experiencias que la escuela nos ofreció, especialmente en las visitas a instituciones educativas que nos ayudaban a pensar en nuestro futuro profesional.

En 2021 comencé el Profesorado de Música. Aunque al llegar a segundo año decidí no continuar, esa etapa me dejó un gran aprendizaje: me acerqué al mundo musical, conocí personas maravillosas y descubrí nuevas formas de expresión. Entendí también que el movimiento y la búsqueda constante son parte de mi esencia, así que durante ese tiempo desarrollé diversos emprendimientos que me mantuvieron activa y enfocada.
Antes de comenzar mi segunda carrera, fui mamá por primera vez. El parto fue una experiencia intensa, agobiante y llena de emociones. Pero en el instante en que escuché su llanto y sentí su manito por primera vez, todo cambió. Fue, sin duda, uno de los momentos más transformadores y hermosos de mi vida.

A lo largo de este camino como madre, comprendí que la maternidad real dista mucho de las películas. Hay desvelos, lágrimas, miedos y también la necesidad de pedir ayuda. Y eso fue lo que hice: busqué apoyo para ordenar mis emociones y poder disfrutar de esta etapa con más claridad y amor.

Hoy, mi hija tiene dos años y es una de mis mayores motivaciones. A pesar de las dificultades, verla crecer me inspira a seguir, a formarme y a construir un futuro con más herramientas y oportunidades para las dos.
En 2025 comencé la Licenciatura en Enfermería, carrera que actualmente curso con entusiasmo y vocación. A muchas personas les sorprende el cambio de rumbo, pero para mí no es una contradicción. Creo que los jóvenes no debemos limitarnos a una sola cosa: somos capaces de explorar distintos caminos y nutrirnos de experiencias diversas.
A veces, sentirse perdido o confundido es parte del proceso. Lo importante es no quedarse quieto ni ceder ante la presión externa. Todo llega a su debido tiempo. Si te apasiona el arte pero también te interesa el deporte, ¡animate! Cada disciplina tiene su riqueza y nos ofrece aprendizajes únicos.
Gracias a mi recorrido por dos carreras tan distintas —y por los desafíos personales que atravesé en el medio— he ganado conocimiento, fortaleza, herramientas valiosas y amistades inolvidables. Hoy, puedo decir con orgullo que sigo creciendo, formándome y persiguiendo lo que me hace feliz, con la compañía más hermosa: mi hija.





