En otoño comenzamos este proyecto, con algunas dudas, ¿Qué tendrá que ver el inglés con la huerta? preguntaban los gurises.

Hablemos de los lenguajes y quizás encontremos que hay más en común de lo que parece, en la escucha atenta está el secreto para aprender cualquier idioma y el de las plantas no es diferente. Como todo lo que hemos creado, los idiomas no escapan a los patrones en la naturaleza, el aprender el lenguaje de lo que sea, sigue patrones, patrones de escucha atenta al comienzo para poder identificar qué ritmos sigue este lenguaje nuevo a aprender, en el caso de la huerta, el desafío estuvo en observar: ¿Dónde da el sol más tiempo? ¿Dónde también hay sombra? Donde no molesta a la circulación, ¿Dónde hay más bichos? tuvimos que sentarnos debajo de un árbol a observar, todo un día para realmente impregnarnos y entender el ambiente.

Y así como en la naturaleza, este proyecto está basado en ayuda y cooperativismo, si bien es un proyecto del que se encarga 3er año, nunca estuvimos solos, tanto en la cocina, como en la siembra, y en el armado del cerco, e incluso en la motivación de empezar el proyecto, todo es obra colectiva, y por eso estoy y estamos con el grupo de 3er año muy agradecidos.

En invierno cosechamos algunas de las plantas sembradas, e hicimos dos tartas de acelga.
Y aunque al árbol de mamón no lo sembramos nosotros, también cosechamos sus frutos e hicimos dulce para las meriendas.
Ya entrando en primavera, es inevitable pensar en flores, se va a poner más lindo aún.
Prof. Carolina Quiroz




