Avatares de una escuela de Gestión Social en Entre Ríos
Nos pegan donde más duele
Los que estamos trabajando desde hace un tiempo en educación, somos testigos en primera persona de la cantidad de producciones académicas sobre temas de pedagogía, didáctica y de política educativa que insisten en un cambio de mirada sobre el hecho educativo, el sujeto que aprende y la gestión institucional. Al mismo tiempo, somos testigos en primera persona que, en no pocas ocasiones, ese discurso tan innovador no pasa de ser un flatus vocis. Descubrimos a nuestro pesar que, en la praxis institucional concreta, especialmente la impulsada desde algunos organismos del Estado, lo que sigue imperando con feroz vigencia es el NORMALISMO.
Pablo de Tarso, la primera escuela de gestión social de la provincia de Entre Ríos, sigue sufriendo los embates normalizadores de la Dirección de Educación de Gestión Privada (DEGP). Un diálogo cada vez más difícil que se viene dando, por un lado, entre los que fuimos profundizando un proyecto educativo en una de las zonas más complejas de la ciudad de Paraná, y por otro, por una Dirección Educativa que ha consolidado un ejercicio del poder a través del intransigente cumplimiento de la normativa.
Una cuestión es que nos incluyan en el organigrama de la DEGP porque no hay una estructura administrativa en el Consejo General de Educación (CGE) que albergue esta tipología de institución escolar, creada por la Ley Nacional de Educación. Pero otra cosa, es que no se contemplen nuestras particularidades y se pretenda “normalizar” la situación de nuestra institución, como si fuéramos cualquier otra institución privada de la provincia. Esto siempre ha sido así, excepto cuando hubo voluntad política frente a casos puntuales, en los que se han tomado algunas decisiones particulares para nuestra escuela.

Intentamos dialogar y comprender lo más que pudimos. Así aprendimos que cuando nuestro supervisor de zona nos dice: “los quiero acompañar” lo que viene después de eso es una propuesta de ordenamiento y normalización. Y cuando nos dice: “esto tenemos que discernirlo” en realidad nos propone leer la normativa y ajustarnos a ella. Esto último no sería un problema si hubiera una normativa específica para las escuelas de gestión social, pero lo cierto es que, a siete años de que el sistema educativo provincial incorpore a las escuelas de gestión social, todavía no hay una normativa específica que las regule. En su defecto, la normativa que se nos está aplicando es la de las escuelas de gestión privada que abiertamente choca con algunos principios fundamentales de la gestión social.

Hoy atravesamos una situación crucial. El pasado 2 de marzo recibimos la renuncia del representante legal de la Escuela Pablo de Tarso, y esa renuncia significó para nosotros un punto importante de maduración en nuestro proyecto educativo. Esta circunstancia nos permitió hacer un replanteo acerca de la pertinencia de esta figura para nuestra Escuela, para nuestro proyecto educativo, y esta exigencia, que deviene de la aplicación de la Resolución N° 240/13, nos parece un sinsentido.
Comprendimos que la representación del apoderado legal según lo establece esa Resolución, es análoga a la figura del gerente general de una sociedad anónima, de una empresa privada. Las asociaciones civiles, fundaciones, iglesias y sindicatos que son propietarias de escuelas de gestión privada, delegan todo el poder y responsabilidad en el apoderado legal. Esta lógica es diametralmente opuesta a la lógica de las escuelas de gestión social, que sostienen como principio básico la democratización de las responsabilidades y del poder. Son las comunidades locales, junto a sus docentes y actores populares, las que van haciéndose cargo de la propia gestión de la escuela y no una empresa privada a través del gerenciamiento de una sola persona.
Y en esta imposición, hay una contradicción importante de inicio: nos exigen que como Escuela de Gestión Social no cobremos cuotas a los alumnos, pero “obviamente”, debemos hacernos cargo de los honorarios del apoderado legal.
Y algo similar nos sucede por no poder pagar los honorarios para un personal administrativo, lo que nos ha llevado a vivir situaciones límites, como en el 2017, que debido a un retraso en la presentación de rendiciones por nuestra inexperiencia y sin el apoyo técnico adecuado; desde la Oficina de Liquidaciones de la DEGP nos “castigaron” por todo un año, dejándonos sin el aporte para pagar a la Asesora Pedagógica. ¿Quién iba a querer venir a trabajar sin que le paguen?
Hoy estamos atravesando una situación similar. Hay un trámite de afectación de horas de nuestra asesora pedagógica a la dirección de educación secundaria del CGE que está frenado en la DEGP sin poder avanzar, porque no tenemos un apoderado legal que firme la nota de afectación. Hay altas a nuevos docentes que no nos permiten hacer por no tener un nuevo apoderado legal. Hay rendiciones de aportes estatales que no nos reciben sin la firma del apoderado legal. Lo que falta es la firma exigida en la Resolución 240/13. No se objeta el trámite, se cuestiona “que falta la firma”.
Pero entonces, si esta figura que se nos exige es al sólo efecto de cumplir con la formalidad de la firma, ¿quién va a querer asumir todas las responsabilidades que implica el cumplimiento de la resolución N° 240/13, cuando en realidad sólo va a tener que firmar decisiones que tomamos otros, en el marco de los mecanismos para la toma de decisiones que nuestro proyecto de Gestión Social nos ha llevado a construir?
Y ese fue justamente el motivo de la renuncia del último apoderado legal y no creemos que haya otra persona que desee asumir un compromiso de esa naturaleza, dado que sería poco serio.
Y por eso, nuevamente nos castigan tocándonos una fibra muy sensible: el recorte del aporte estatal para el pago de los docentes. Hoy tenemos a la asesora pedagógica trabajando sin cobrar y sucederá lo mismo con otros profesores en los días sucesivos.
No podemos dejar de reconocer en esta medida un abuso de poder y un mensaje claro para aquellos que se resisten a la normalización.
A fines de febrero de este año tuvimos una reunión con la directora de Gestión Privada del CGE, junto a los supervisores de educación secundaria, instancia que agradecemos porque fue una oportunidad de dialogar y exponer nuestro proyecto, y para la cual no nos fue exigida la presencia del apoderado legal como en otras situaciones. Manifestamos en aquel momento, la necesidad de que se tomen decisiones políticas respecto a las escuelas de gestión social. Decisiones políticas que impliquen planteos de fondo y que se vayan cristalizando en normativas específicas. Por alguna razón este “atrevimiento” nuestro no cayó bien y ahora estamos sufriendo las consecuencias.
En otros momentos de nuestro camino y el de otras escuelas de gestión social hubo decisiones de la DEGP que no estuvieron respaldadas por la normativa de gestión privada, cuya exigencia de cumplimiento queda al arbitrio de los que ejercen el poder. Hubo situaciones donde se pudo comprender que las escuelas de gestión social necesitan tener un tratamiento distinto. Hubo momentos en los que sí fueron aceptadas algunas excepciones. Pero ¿Por qué ahora no? ¿Qué paso ahora?
El olvido de un camino recorrido
Actualmente, el hecho de ser la única escuela de la provincia, concebida desde su génesis en esta categoría, desde un proyecto educativo concreto, gestado desde la comunidad, nos debería habilitar a incursionar en una dimensión de la gestión, donde los tiempos administrativos y burocráticos no sean un impedimento para la implementación de innovaciones que claramente van a mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. ¿Por qué no nos habilitan a introducir las innovaciones que se pregonan en todos los tratados de didáctica, y las objeciones que nos esgrimen son “que no se ajustan a la normativa (de privada)”, “que falta la firma del apoderado legal”, o “que se presentó fuera de término”?
Por otra parte, el propio camino recorrido en forma conjunta con la DEGP, demuestra que en varias oportunidades nuestros requerimientos han excedido las limitaciones que presentan las normativas que regulan a la generalidad de las escuelas privadas de la provincia. Y que gracias a la posibilidad de hacer excepciones a la norma y la disposición de quienes han estado a cargo, se ha posibilitado que avancemos y que pudiéramos tener un lugar más acorde a nuestro perfil institucional.
Justamente, en estos siete años de trabajo tenemos varios antecedentes institucionales que lo confirman.

Desde el inicio, cuando el 29 de agosto de 2013 presentamos el proyecto de la escuela en la dirección de gestión privada. La propuesta era empezar en el 2014. Evidentemente estaba presentado muy fuera de término según la normativa vigente en ese momento (Resolución 0240 del CGE, 13/02/2013). Pero también era muy evidente la necesidad de una escuela secundaria en Anacleto Medina y una escuela que responda mejor al contexto. Luego de algunos encuentros y entrevistas con la presidente del CGE y la directora de enseñanza privada se tomó la decisión política de recibir el proyecto fuera de los plazos reglamentarios y permitirnos comenzar en 2014. Así en febrero de 2014 recibimos la disposición (0016 DEGP 17/02/2014) para empezar a matricular estudiantes y provisoriamente a trabajar como escuela de gestión social. El 5 de marzo de 2014 comenzamos las clases con 3 alumnos. Y recién en mayo nos llegó el reconocimiento de la escuela a través de dos resoluciones del CGE (Resolución Nº 1652, donde se aprueba el documento “Escuelas de Gestión Social” y Resolución Nº 1688, donde se reconoce a la Escuela Pablo de Tarso dentro de las mismas, ambas con fecha de 13/05/2014). Dos de estos tres estudiantes formaron parte de los primeros ocho egresados que culminaron la Secundaria el 13 de diciembre de 2019.

A partir de ahí nuestro camino fue de continuos cambios y adaptaciones. Estos cambios y adaptaciones siempre tuvieron como objetivo fundamental garantizar la permanencia de nuestros estudiantes dentro del sistema educativo y brindarles conocimientos para la vida. Esos pedidos de cambios y adaptaciones siempre se hicieron en el preciso momento en que se presentó la necesidad. No nos podíamos atener a los tiempos de la normativa vigente porque de hacerlo así, el desgranamiento de estudiantes hubiera sido mucho mayor.
A modo de ejemplo de estas situaciones, podemos citar:
- Los proyectos curriculares desde el 2014 hasta 2017 siempre se presentaron fuera de término, pero aun así desde la dirección de privada se los consideraba y se los evaluaba sabiendo que desde la escuela se hacía el mayor esfuerzo por construirlos y mejorarlos.[1]
- Los cambios de horarios. En el mismo 2014 hicimos 4 propuestas de cambios de horarios y así seguimos hasta la actualidad.[2] Siempre pensando desde la complejidad y teniendo en cuenta todos los aspectos socioculturales del contexto en el que viven nuestros estudiantes.
- El 10 de febrero de 2016, cuando renunció la rectora de la escuela y estuvimos sin nombramiento de nuevo rector hasta el 20 de abril de ese año, todas las altas docentes se hicieron desde el departamento de liquidaciones, sin la clave en SAGE y sin la firma del Rector. Esa fue una clara decisión política que entendía que en Pablo de Tarso necesitábamos otro tipo de acompañamiento.
- En diciembre de 2017 pedimos a la dirección de privada el desdoblamiento de turno. Los motivos fundamentales eran la falta de infraestructura (aulas y sanitarios) y la necesidad de diferenciar el itinerario pedagógico de ambos ciclos (Disposición N° 1380 DEGP 15/12/2017). En esta propuesta ya vislumbrábamos la necesidad de un proyecto que contemple la gradualidad en la apropiación del conocimiento y la maduración humana de los estudiantes.
Un camino de soledad institucional
A principio de 2019 comenzamos un proceso de autoevaluación institucional. Este proceso surgió de la necesidad de evaluar el camino recorrido en los 5 años anteriores para ver donde estábamos parados y hacia donde debíamos seguir marchando. En este proceso contamos con la participación de una evaluadora externa para que nos ayudara en la orientación y acompañamiento del proceso. Los tres ejes abordados, para los que se trabajó con bibliografía y actividades específicas fueron:
- La educación en contextos vulnerados
- La educación de gestión social
- El ideario de la escuela Pablo de Tarso
Hay que señalar que, como antecedente a este proceso tuvimos la gracia de participar con directivos y parte del equipo docente del IX Encuentro Nacional de Educación de Gestión Social (25 y 26 de agosto de 2018 en Moreno Bs. As.) cuyo lema rezaba: “La educación de Gestión Social, un espacio de transformaciones en colectivo”.
En el marco del proceso de autoevaluación participamos el equipo directivo de la escuela y la Fundación junto con la evaluadora externa del 1er Encuentro Regional de Educación Popular los días 7 y 8 de junio de 2019 en la ciudad de Rosario Santa Fe. La figura convocante del Encuentro fue el conocido pedagogo y escritor Patricio Bolton.
Y así fue, como en el mes de septiembre del 2019 vio la luz el “Proyecto Repensar y hacer Todo para Todos”, que sintetiza nuestro recorrido ahora reflexionado desde los aportes teóricos y la confirmación del camino a seguir desde una perspectiva construida colectivamente.
Y para la presentación de este proyecto, solicitamos una entrevista con la Directora de Gestión Privada, reunión en la que una vez más, insistimos en la necesidad de que las escuelas de gestión social, requieren de decisiones particulares que exceden las posibilidades de aplicación de la normativa escrita y pensada para las escuelas privadas.
Y por supuesto, la respuesta que nos entregaron por escrito, fue de rechazo a nuestro proyecto que proponía una profunda innovación pedagógica, una gradualidad en la carga horaria de los chicos en la escuela año a año, el trabajo en cátedras compartidas y los ciclos trienales para el trabajo por proyectos. Pero el problema fue la presentación fuera de término, entre otras consideraciones de poca relevancia pedagógica.
El 1ero de noviembre de 2019 cerramos los encuentros presenciales de autoevaluación con una jornada taller. Este encuentro-taller se realizó en la misma capilla San Martin de Porres y fue en el marco de la Jornada 10mo. Aniversario de la Red de instituciones de los barrios sur-oeste de Paraná.
A esto tenemos que sumarle que, durante el 2019, fuimos parte del proceso que iniciaron las escuelas muestrales de Entre Ríos dentro del programa provincial “Secundaria se Mueve” (Resolución N° 5210 CGE 12/12/2018).
Por último, cabe mencionar los encuentros que tuvimos con las otras escuelas de Gestión Social de la Provincia. El 4 de noviembre 2019 nos reunimos en la ciudad de Concordia[3] , y el 7 de mayo de 2020 hicimos un encuentro virtual con las instituciones de Concepción del Uruguay.[4] También nos reunimos y trabajamos con otras escuelas (de gestión privada y estatal) de la ciudad de Paraná que desarrollan sus actividades en contextos similares al nuestro, pero no son de gestión social.[5]
En el diálogo con ellos, profundizamos la convicción de que es necesario construir una identidad singular de las escuelas de Gestión Social en la Provincia. Pensarlas y repensarlas integralmente, desde la concepción del proyecto educativo hasta la gestión institucional. Que no sea la alternativa por descarte de la educación de gestión privada. Es decir, luchar para que estas instituciones dejen de ser las escuelas privadas pobres para los pobres y convertirse de una vez en verdaderos proyectos educativos contextualizados en lugares de exclusión y vulnerabilidad social. Es importante destacar esto, dado que las otras escuelas de gestión social en la Provincia de Entre Ríos no nacieron ni fueron pensadas en origen desde esta categoría (de gestión social), sino que, siendo antiguas escuelas privadas, que cayeron en default administrativo, la DEGP encontró como salida alternativa en 2017 que las mismas se “convirtieran” en escuelas de gestión social. Nuevamente, esa fue una decisión netamente política desde la DEGP ya que no existe ninguna normativa que respalde la reconversión de escuelas privadas a escuelas de gestión social. Tampoco es claro por qué se elige a esas escuelas privadas y no a otras que también están trabajando en similares contextos de vulnerabilidad social.
Un camino para todas y todos
El 2020, año difícil para todas las instituciones educativas sin excepción nos mantuvo ocupados, respaldando y buscando a nuestros alumnos, yendo puerta a puerta cuando las condiciones lo posibilitaron para llevarle trabajos impresos y para que pudieran estar al día, dado que mayoritariamente hubo un bajo porcentaje de conectividad, fuimos a las plazas y trabajamos proyectos extracurriculares para que los chicos contaran con espacios de contención. Nos reunimos en redes con otras instituciones, clubes y escuelas del barrio para pensar juntos y aunar esfuerzos.
Llevamos a cabo entre los docentes un Seminario de Pedagogías Críticas y Educación Popular, que inauguramos con una videoconferencia de Patricio Bolton y que incluyó una serie de seminarios con bibliografía, películas y trabajos de producción de los docentes que resultaron de gran valor para la maduración de nuestro proyecto institucional.
Aquel proyecto del 2019 Repensar y hacer todo para todos, hoy se ve enriquecido por la propia experiencia transitada, es un proyecto que refleja nuestro recorrido y nuestra madurez como Escuela de Gestión Social. Estamos lejos de la normalización, de la exigencia del cumplimiento de normas que no fueron pensadas para el contexto de nuestras instituciones, de una uniformidad que nos invisibiliza y no contempla nuestra realidad.
No basta hablar de igualdad de oportunidades, si no se garantiza la justicia curricular. Si el punto de partida es la desigualdad social, la igualdad de oportunidades genera más desigualdad, agranda la brecha. Nuestra resistencia y nuestra lucha tiene que ver con reconocer que las escuelas de gestión social no están pensadas sólo para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, sino para superar las desventajas en el punto de partida que tienen los adolescentes y jóvenes que viven en contextos vulnerados.
Es por esto que proponemos una reingeniería institucional en el marco de las escuelas de gestión social. Una nueva mirada sobre la gestión educativa que permita optimizar todos los recursos en tiempo de crisis. De eso se trata nuestro proyecto: “Repensar y hacer Todo para Todos” del cual estamos cada vez más convencidos de su autenticidad.
Insistimos en el hecho que, hoy las escuelas de gestión social entran dentro de la órbita de la DEGP sólo porque no hay una estructura organizativa dentro del CGE que las albergue. Y es más que evidente el contraste que existe entre muchas de las escuelas de gestión privada y Pablo de Tarso. Por ejemplo, llama la atención el énfasis exacerbado que algunas escuelas privadas ponen en la competitividad, en la excelencia académica y en obtener los mejores resultados a fin de que su “mercancía” amplifique su espectro de demanda. También llama la atención como algunos de sus docentes y directivos están más preocupados en su propia carrera profesional, que en ponerse al servicio de sus estudiantes. Esta lógica pone en desventaja a las escuelas de gestión social que no están pensadas para ganar más dinero, ni para hacer carrera, sino para incluir a más niños, adolescentes y jóvenes que están fuera del sistema educativo.
Pero todo esfuerzo voluntarista está destinado al fracaso sin el apoyo de las instituciones civiles y del Estado. Para seguir en este camino, en el que fuimos haciendo innovaciones pedagógicas y formación docente específica para educar en contextos vulnerados, necesitamos una decisión, que es claramente política, que apoye y dé lugar a la concreción de proyectos propios para las escuelas de gestión social. De lo contrario seguiremos emitiendo flatus vocis sobre la inclusión social de los sectores vulnerados a través de la educación.
P. Germán Brusa – 1/4/2021.
[1] Citamos a continuación la documentación pertinente:
- DISPOSICION 0554 DEGP DE FECHA 24/06/2014 donde se reconoce pedagógicamente el 1er año del CBC.
- DISPOSICION 0779 DEGP DE FECHA 06/10/2014 donde se autoriza la matriculación provisoria para el 2do año del CBC
- DISPOSICION 0066 DEGP DE FECHA 27/02/2015 donde se reconoce pedagógicamente el 2do año del CBC
- DISPOSICION 1010 DEGP DE FECHA 20/10/2015 donde se autoriza la matriculación provisoria para el 3er año del CBC
- DISPOSICION 0053 DEGP DE FECHA 10/02/2016 donde se reconoce pedagógicamente el 3er año del CBC
- DISPOSICION 0989 DEGP DE FECHA 21/11/2016 donde en el ARTICULO 1º se autoriza la matriculación provisoria para el 4to año del CO y en el ARTICULO 2º se reconoce pedagógicamente el 4to año del CO
- DISPOSICION 1347 DEGP DE FECHA 11/12/2017 donde en el ARTICULO 1º se autoriza la matriculación provisoria para el 5to año del CO y en el ARTICULO 2º se reconoce pedagógicamente el 5to año del CO
- DISPOSICION 0184 DEGP DE FECHA 25/03/2019 donde en el ARTICULO 1º se autoriza la matriculación provisoria y el reconocimiento pedagógico del 6to año del CO
[2] Comenzamos en marzo con turno tarde desde las 13hs hasta las 19hs. A fines de abril vimos que salir a las 19hs era muy tarde así que pusimos un horario intermedio de inicio. Comenzábamos a las 10hs, almorzábamos en la escuela y salíamos a las 17hs. esto no funcionó porque por distintas razones muchos estudiantes empezaron a faltar. Fue ahí cuando propusimos una reducción horaria por el tiempo de invierno. En vez de 40’ las horas cátedras eran de 30’. Así desde el 17 de junio hasta el 12 de septiembre los estudiantes entraban a las 13hs y salían a las 17hs. Finalmente, luego de esta experiencia propusimos volver al régimen de horas de 40’ (ya que perjudicábamos a los estudiantes en la apropiación de saberes) y para que no se fueran tan tarde pasamos las horas de educación física a contraturno. Todos estos pedidos de cambios eran sobre la marcha, a prueba y error. Todo esto consta en actas y notas presentadas a través de los supervisores: Citamos a continuación la documentación pertinente:
- ACTA CON FECHA 12/03/14 donde se solicita por cuestiones de seguridad comenzar a las 11hs.
- NOTA RECIBIDA EL 08/06/15 donde se solicita cambio de horario con reducción de tiempo tanto de clases como de recreos.
- NOTA RECIBIDA EL 25/02/16 donde se solicita pasar a contra turno el espacio curricular de educación física.
- En el 2016 hicimos otro cambio horario. Con el mismo criterio que los anteriores, tratar de acomodar el horario de la escuela al contexto de seguridad del barrio, pasamos tres horas de biología a contra turno. Estas horas de biología eran específicamente de laboratorio de biología.
- En el 2017 reestructuramos nuevamente el horario ya que a partir de ese año comenzaron a hacerse los trabajos de laboratorio en la Facultad de Ingeniería de la UNER. Esto se logró a través de jornadas intensivas donde los estudiantes de Pablo de Tarso hacían sus experiencias en la FI-UNER supervisados por los profesores de ambas instituciones. Esto consta en los sucesivos proyectos de salidas educativas que hemos presentado en supervisión
[3] En esa oportunidad con las escuelas: – Escuela de Capacitación Laboral para la Formación Profesional de Gestión Social Nº152 Nueva Cepa, – Escuela Primaria de Gestión Social Nº 218 La Viña, – Escuela Primaria de Gestión Social Nº 50 Solidaridad y Esperanza, – Escuela Secundaria de Gestión Social D-195 Olivia Sara Córdova de Scattini.
[4] Esc. de Cap. Lab. Y Form. Profesional de Gestión Social Nº 150 Santa Clara de Asís, – Unidad educativa de Nivel inicial de Gestión Social N° 126 Santa Clara de Asís.
[5] Esc. secundaria María Reina de barrio Macarone, – Esc. Juana Teresa Crombe de Gaucho Rivero, – Esc. secundaria de Gaucho Rivero en el mismo barrio, – Esc. Juan Manuel de Rosas en barrio Paraná XVI.





Germán leí entero el artículo, con interés y preocupación. Y lo compartí con gente que puede dar una mano, al menos con propuestas… Desde mi lugar (Ing Agr de INTA…) no discierno muy bien todavía EN QUÉ qué podría dar una mano….; sí, quizás, algún aporte; en ese sentido, me tenes en fbook, porfa compartime una cuenta donde se pueda hacer un pequeño aporte económico; un fuerte abrazo, bendecido día Jueves Santo.
Hola Diego José Santos. Gracias por leer y compartir la nota. En la esquina superior-derecha del sitio está el botón «Quiero Ayudar» que te direcciona al formulario con el que realizar un aporte económico. Cualquier duda a disposición desde las redes de la Fundación. Saludos!